
Este es el cohete en el que Sindri Lini monkea como nadie. Hace unas cosas increibles, de una red pasa a otra, cuelga las piernas, se engancha... Y todo lo hace con una seguridad que parece imposible. Yo lo paso fatal porque todo el tiempo estoy viendo la inminente caída. Empezó cuando le faltaban tres meses para los tres años.
Doy fé, como escaladora, que los niños son escaladores innatos... no tiene un ápice de miedo, no gasta un ápice de energía más allá de la imprescindible para agarrarse, pero no férrea, nerviosa y vívidamente como hacemos los adultos temiendo a cada segundo por nuestra vida... ella sólo usa la fuerza justa y necesaria, ni un gramo más y se la ve relajada y tranquila, moviéndose con gracia, jamás aterrorizada, jamás con tensión por caerse, sabe ajustar sus fuerzas y dar los pasos con la energía justa, con la soltura justa... si se equivoca retrocede pero no teme, y además, tiene un aguante increible para mantenerse en vertical sin cansarse... justamente porque no desperdicia sus fuerzas y se desplaza cómoda y armoniosamente con suma gracia y delicadeza... como cualquier monkey más :-)))
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