viernes, 7 de mayo de 2010

ESCUELA MADRE TERRA

Tercera escuela que probamos. Al mes de estar en Tartaruga lo dejamos porque ahí no había proyecto ni nada, todo decisión se dejaba para las asambleas, había falta de límites: niños desnudos, niños que se quitan los juguetes, no respeto por los espacios y sus características. Un caos, vamos. Sandra salía enloquecida.

Y estamos ahora en Madre Terra. Yo estoy encantada, todo lo que veo está cargado de sentido, es una casita preciosa en la que las maestras son como mamás, tiene muchísima magia este sitio. Lo siento algo así como Tian, un regalo para Sandra. En Madre Terra hacen pan, cocinan junto a las maestras, la mayor parte del tiempo la dedican al juego libre, hacen cancioncillas escenificadas con los dedos, acuarelas y al final del día un cuento. Llevan el ritmo de las estaciones y siguen a diario un ritmo de expansión y contracción.

Ella está contenta en la escuela, sin embargo si le pregunto dice que prefiere quedarse en casa. Solo fue necesario que estuviera dos días con ella. Se ha adaptado sorprendentemente bien. Aunque algunos días le ha costado separarse y quedarse ahí. Al poco se le pasa y sale realmente contenta.