viernes, 18 de septiembre de 2009

Voy al cole

Mi querida Sandra Luna:

Has empezado el cole y vas muy contenta, te quedas igual de contenta y sales super feliz con miles de historias que luego representamos en casa sobre los niños, la profe.

Pero... pero... no sé si relacionarlo o no. Porque el viernes anterior al comienzo del curso (lunes) te dolía la boquita, pasaste el fin de semana y el lunes (que fuiste dos horitas) sin casi comer y ya el martes y el miércoles con fiebre y decaída (amígadalas al rojo vivo) y sin ir al cole. Estamos a viernes y lo que comes al día es tan poquito que estoy un poco asustada. ¿Estás somatizando la entrada al cole? Es que me choca con lo contenta que se te ve en el cole y luego cuando vuelves (jueves y viernes has ido otras dos horitas).

La verdad es que yo lo relaciono más con mi forma matrix de actuar últimamente. Estoy perdiendo la paciencia. Grito y me exaspero. No actúo con calma. Incluso estando malita con la desesperación de que no comes, de que no me dejas que te aplique en la boca el spray te he gritado. Perdona, mi bebita. Tengo que ser más amorosa porque creo que es lo que estás pidiendo. Acabo de colgar el cuentito sobre los gritos y acabo de recapacitar sobre el porqué de tus gritos. Me pides gritando atención. Creo que es eso. El caso es que yo ya me siento saturada de tanta atención. ¿Cómo puedo darte más? Por eso creo que no es el cole lo que te ha hecho enfermar sino yo con mi mala leche y por no entender que no eres adulto todavía, que todavía necesitas paciencia infinita. Pero también es que estoy agotada y creo que el cole nos va a venir bien a las dos.

Tu profe es encantadora, se llama Mari Carmen. Tendrá como unos 50 años y es cariñosa y sabe relacionarse muy respetuosamente con los niños. En tu clase había al principio 11 niños y ahora son 14. Parecen todos tan majos.

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